domingo, 27 de junio de 2010

Capítulo 8


Estuvimos varios minutos abrazados. Ya estando un poco más tranquila me despegué de él y trate de cambiar el tema.

-Bueno, creo que ya hablamos mucho de mí, es tu turno.-

-Mi vida no es tan interesante, creo que todas las respuestas ya las conoces.-

-Tal vez tengas razón, tu vida no ha de ser tan interesante, pero aun así quiero saber de ti.-

- ¬¬ .-

- Estoy bromeando.- Le dije tratando de disimular mi risa. – Pero, anda, déjame hacerte preguntas.-

-Pues… ¿Qué quieres saber?.-

-¿Cómo te llamas?.- Me miró con una cara de sorprendido.

- Michael Joseph Jackson.-

-¿Cuándo naciste?.-

- El 29 de agosto de 1958.-

-Entonces tu ahorita tienes…-

- 29 años.-

-Entonces si tú tienes 29 años y naciste en 1958, ahorita estamos en el año de……………. 1987.-

-Si…. Oye eres buena con las matemáticas.-

- Lo sé.-

- Oye, pero tú no me has dicho cuando naciste.-

- el 19 de abril.-

-del año…..-

- ¿Para qué quieres saber?.-

- Por la misma razón que tú querías saber.

Me estuvo insistiendo un buen rato. No pude negarme, así que accedí a decirle.

-En……………………………….. 1995.-

-¡¿Qué?!.- Se sorprendió mucho.

-Oye, recuerda que yo aparecí aquí.-

-¿Y qué año era en el que estabas?.-

- En el 2010, yo tenía 15 años.-

- Pero ahora pareces de 25.-

- Lo sé, no sé por qué pasó esto.-

-Lo bueno es que ahora tengo a alguien con quien hablar.- Me sonrió -¿Qué más quieres saber?.-

- ¿Qué te gusta hacer en tus tiempos libres?.-

- Juego todo el tiempo en Neverland, hago guerra de globos y me gusta hacer bromas por el teléfono.-

- A mí también me gusta hacer guerras de globo y hacer bromas por el teléfono.-

-Mmmm… ¿En qué trabajas?.- Creó que mi pregunta hiso que se sorprendiera demasiado.

- Bueno soy cantante, compongo canciones y bailo. Pero, ¿no sabias?.-

-La verdad si se quién eres y a que te dedicas, pero pienso que ha de ser horrible no poder tener una plática normal con alguien a quien le puedas decir cuando naciste, cómo te llamas o a que te dedicas.- Me sonrió y me volvió a abrazar.

- Personas como tu hay pocas.- Me susurró al oído, lo que hizo que me temblara de pies a cabeza.

- No Michael, personas como tú y yo hay muchas, lo malo es que es difícil encontrarlas.- Le devolví el susurro, sentí como me abrazo más fuerte.

- ¿Interrumpo?.-

En ese momento nos dejamos de abrazar y nos paramos de un salto.

Perdón...

Perdón, sé que me tarde DEMACIADO para subir el capitulo, se que muchas lectoras ya estaban ansiosas por el siguiente capítulo, y las entiendo, pero también traten de entenderme, esta mes fue de exámenes y proyectos y gracias a Dios ya pude acabar y ya salí de vacaciones, así que tratare de subir capitulo diario o sino un día sí y otro no. Me iré de vacaciones, pero prometo escribir y subir capitulo en donde sea que este. Bueno gracias y que disfruten el siguiente capítulo, la verdad no estaba muy inspirada, pero espero que les guste.

martes, 18 de mayo de 2010

Capítulo 7


-Cuando llegaste los de seguridad revisaron los videos de cómo habías llegado-.

- Y… ¿Te dijeron lo que pasó?-.

- Si, me pusieron la cinta-.

- Segura que quieres saber?-. Me dijo con una sonrisa.

- SI-. Le grité – Ya te dije mil veces que si quiero saber-.

- Me da mucha tristeza que un “hombre” se pueda llegar a comportar así con una dama-.

-Michael, a qué te refieres?-.

- Ayer en la tarde, mientras que daba un paseo por el zoológico, escuche un grito. Me asuste mucho. Fui corriendo hacia la entrada de Neverland, pero los de seguridad me dijeron que no fuera para allá. Ellos temían que fuera una loca fan que se pudo haber metido y me pudo ver, y por eso había gritado. Pero fue mucho peor. Uno de seguridad regresó y me dijo que una joven estaba tirada y con sangre en la cabeza y en su camiseta. Me asusté aun más, entonces le dije que te metiera. Le pregunté que si ellos habían visto lo que había pasado, pero ellos no vieron nada…. Después de mandaron por un doctor y me dijeron que estabas bien. Entonces le dije a uno de los guardias que me pusiera la cinta en donde se podía ver todo lo que había pasado, ya que tenemos cámaras en casi todos lados. Me senté y lo vi. Cuando acabó el video estaba impresionado de lo que había pasado….-.

- ¿Qué pasó?-.

- En la cinta se podía ver a ti y a un tipo como de tu edad. Se veía que estaban discutiendo a lado del carro, de repente el te aventó contra el piso y empezaste a llorar, entonces el te empieza a pegar. Se ve como tú le pudiste pegar y te echaste a correr hacia la entrada de Neverland pidiendo ayuda. Luego ese tipo llega en su carro y agarra una de esas piedras que tenemos en la entrada de adorno y te la lanzó y te dio en la cabeza. Después se metió en su carro y te dejó ahí tirada… Luego los de seguridad llegaron y te levantaron…-.

Lo mire atónita… No creía lo que había pasado. En ese momento me sentí como la protagonista de una película de terror. No sé por qué razón una lágrima recorrió mi mejilla, Michael se percató y me abrazó fuerte. Recordé que cuando me metí a la ducha tenía algunas golpes y marcas…. Lo bueno es que pude encontrar una explicación un poco “lógica” de cómo pude llegar. Aunque mi realidad era otra.

jueves, 13 de mayo de 2010

Capítulo 6


- Te creo, cuesta trabajo, pero realmente te creo -.

- ¿¡Enserio!?-.

-Si, a veces alguien dice la verdad y nadie le cree, como a mí me ha pasado, con todos esos rumores que dicen, eso son puras mentiras, pero casi nadie me cree…-. Dijo con esos ojos llenos de tristezas.

- Yo te creo-. Respondí.

Él sonrió y me dio un abrazo.

-Pero, entonces cómo llegue aquí-.

- ¿A qué te refieres?...-.

- Si, debe de haber una explicación “lógica” de cómo pude llegar aquí, a Neverland-.

Él desvió la mirada.

-Qué pasa, sucede algo? -.

- No-.

En mi interior sabía que si. Aunque llevaba unas pocas horas de conocerlo, no era por nada que desviara la mirada.

-Mírame a los ojos y dime si sabes algo-.

No tuvo opción, me miro y no pudo seguir mintiendo.

-¿Cómo sabes que cuando desvío la mirada estoy mintiendo?-.

- Por algo dicen que las mujeres tenemos un sexto sentido no?-.

Se rió.

-Pero, hablando en serio, dime como fui que llegué aquí, se que sabes algo-.

- Si sé, pero no quiero recordarlo-.

- Pasó algo malo-.

Asintió con la cabeza.

-Por favor, cuéntame-. Insistí.

Me miró con tristeza. Después de unos 10 minutos de estarle insistiendo acepto a decirme.

-Está bien, pero si lloras no es mi culpa-.

No creí que fuera a llorar. Era muy sensible, pero no creía que fuera algo muy malo para hacerme llorar.

-Está bien-.

lunes, 10 de mayo de 2010

Capítulo 5


No sé cuánto tiempo había pasado. Lo único que sabía era que todo ese tiempo fue tan hermoso como para ser realidad.

-¿Cómo te llamas?-.

-Paulina pero me puedes decir Pau, me gusta más que me llamen así-. Sonrió. –Y… cuál es tu color favorito?-.

-El rosa mexicano, ese color me fascina-. Ups, creo que la había regado un poco... Así se la pasó, haciéndome demasiadas preguntas sobre las cosas que me gustaban o cosas que me gustaba hacer.

-Cuál es tu mascota favorita?-.

-Los perros… -.

- Mm… Que te gusta hacer o cual es tu pasatiempo favorito?-.

- Me gusta mucho cantar y bailar, dicen que lo hago bien, pero me da demasiada vergüenza-.

- Jajaj…-. Se echo a reír….

- ¿Por qué te ríes?-.

- Es que, tú me recuerdas a mí cada vez que canto o bailo-.

-Porque, también te da vergüenza?-.

- Si, generalmente le puedo cantar a millones y millones de personas, pero cuando alguien me pide que cante o baile me da demasiada vergüenza…

- jaja, exactamente es lo que a mí me pasa…-.

Todo lo que me preguntaba parecía ser tan grandioso y fantástico para él. Solo le tenía que ver sus brillantes ojos negros para saber que estaba divirtiéndose haciéndome preguntas. Nunca pensé que un “cuestionario sobre mi vida” podría ser tan divertido para mí y mucho menos imaginé que a alguien le podría interesar tanto mi vida. Todo iba tan bien hasta que se le ocurrió preguntarme por mi vida personal. Me preguntó que cuando había nacido…. En ese momento mi cabeza me empezó a dar vueltas. ¿Qué le diría?. Me preguntaba una y otra vez… No sabía si decirle la verdad o no. Pero había algo en mí en que le impulsara a decir la verdad… Sentía mucho miedo en que pensara que estaba completamente LOCA. Pero no podía mentirle a su mirada, el se daría cuenta si le llegara a decir una mentira, realmente no podría mirarle a los ojos, así que decidí no darle más vueltas al asunto y decirle la verdad. Si tenía que decirle algo era ahora o nunca. Ahora estaba más segura de que esto no era un sueño…

-¿Qué te pasa, pregunté algo que te incomodara?-…. Me dijo con un tono de preocupación.

-Michael, te tengo que decir algo-. En ese momento mi corazón empezó a latir a 1000 por hora, bajé la mirada (no podía verlo a los ojos) y le empecé a contar todo, desde que estaba en mi cuarto, hasta el accidente. Mientras le contaba todo, tuve que subir la mirada y me percaté de que el no me dejaba de ver con asombro. Pensé que estos momentos maravilloso solo me iba a durar unos minutos más y luego me correría de su casa. Llegué al final de la historia, estaba nerviosa por lo que estuviera pasando por la cabeza de Michael en ese momento. Pasaron 5 minutos, podría jurar que me duró una eternidad. Solo pensaba en lo peor que se iba a poner el asunto cuando dijera algo. En ese momento el miró hacia el cielo, como si ahí buscara la respuesta a todo esto. Interrumpí ese silencio.

- Sé que no me vas a creer, pero es la verdad, y tal vez piensas que soy una loca fan mintiéndote, inventando todo esto para sacarte dinero o algo por el estilo, pero es que…-. Me interrumpió poniendo su dedo índice sobre mis labios. Solo se podía notar su mirada seria y pensativa…

jueves, 6 de mayo de 2010

Capítulo 4


El no se había dado cuenta de mi presencia. Esa era una buena oportunidad para mí, ya que lo quería asustar. Pero mi plan falló cuando me tropecé con un escalón chiquito.

Me tapé la boca, para no gritar y que no se diera cuenta. Pero fue imposible. De una manera u otra el escucho el ruido y con una carcajada se dirigió hacia mí.

-Estás bien-. Me dijo tratando de no reírse en frente de mí.

- No… Creo que me rompí el tobillo-. Le dije eso tratando de vengarme y disimulando la risa, para que se asustaran. – Me duele mucho-. Trate de derramar una lágrima para hacerlo más creíble.

- Déjame ver tu tobillo-. Su sonrisa se esfumo, y puso una cara de preocupado.

-Awww!!, me duele mucho-. En mi interior me estaba muriendo de la risa..

- Perdón, pero necesito verte el tobillo-.

Sostuvo mi tobillo con sus manos (en ese momento sentí que me sonroje) levantó el pantalón y….

-Caíste….-. le dije con una tremenda carcajada… Me quiso matar con su mirada, pero luego se echó a reír.

- Realmente me lo creí -.

- Esa era mi intensión -.

Los dos empezamos a reír, parecíamos niños. ( Bueno, de alguna forma, yo seguía siendo una niña).

En ese momento mi mente se puso en blanco… Wau!, exclamé, no podía creer que estaba con mi ídolo…

miércoles, 5 de mayo de 2010

Capítulo 3

Puse una cara de desconcierto y me paré de un brinco de la cama.

-Auuu!!-. Exclame adolorida, ese maldito dolor de cabeza me estaba matando.

- Si quieres puedo llamarlo y decirle que mejor suba él-.

- No gracias July, me siento bien, solo fue un mareo-. Pero la verdad es que no me sentía bien para pararme de la cama y arreglarme, pero aquella curiosidad de saber que había pasado con mi vida me estaba matando.

-Está bien, el baño ya está preparado, ahorita te traigo tu ropa-.

Me dio mi toalla y me guió hacia el baño. Ella se salió y yo me quedé sin habla. En ese momento el dolor de cabeza desapareció como arte de magia. Todo aquello era precioso, la tina, el lavabo, el espejo, los adornos, todo era maravilloso y aparte tenía un olor de rosas…. Me decidí no perder más el tiempo y bañarme rápido. Me salí y me quise echar un vistazo al espejo. En ese momento me quedé atónita.

-Haaaaaaa!!!!-. grite.

Lo que veía en el espejo ya no era la niña de 15 años que conocía, ahora parecía de 25… Realmente estaba asustada, pero no podía hacer nada…. Gracias a Dios nadie escucho mi grito. Bueno espero que nadie lo haya escuchado…

Me acabé de vestir y me cepille mi cabello, en un tiempo que ni siquiera yo podía creer. –Lo que puede hacer la curiosidad-. Me dije y luego me empecé a reír.

Salí de la habitación, había un pasillo enorme, (como el que narraban en todas las novelas que alguna vez había leído), parecía que nunca iba a acabar de recorrerlo. El pasillo estaba decorado por cuadros de Peter Pan y su fiel amiga campanita. Baje las escaleras y ahí se encontraba July.

-Te llevaré con él-.

Ella me guio hacia un mini coche y me llevo hasta donde él se encontraba.

-Mira, detrás de ese árbol está -.

Y efectivamente, ahí estaba, acostado en la hierba, mirando hacia el cielo.

-Gracias-. Respondí, y sacando fuerzas de quien sabe donde me dirigí hacia el…